“Llama a tus compañeros y diles que no nos peguen mucho”.

Sonó su número a media mañana y hacía sospechar algún contratiempo. Domin El Camionero -buena persona y amigo de pedales-, se le escuchaba un tanto preocupado al otro lado del teléfono; esa variante en su habitual tono calmado y alegre de voz confirmaba la sospecha. 

Su empresa fue cayendo en los últimos meses hasta que se estrelló definitivamente. Al parecer, según me contó, los intereses de los bancos eran mayores que los ingresos. Pero tuvieron clientes y trabajo hasta el final.

Ahora él como delegado sindical junto con un grupo de compañeros de trabajo, estaban apostados en la puerta del vallado de la empresa para evitar la salida de camiones llenos de material. Sumado a la incertidumbre de la crisis, al inminente paro, y a la falta de garantías de sus jefes, se vieron rodeados de varias dotaciones policiales del Cuerpo Nacional de Policía 091, que acudieron a la llamada de la empresa en previsión de males mayores.

Joder tío, han venido bastantes, ¿no conocerás a alguno de ellos?. Mira ver si les puedes llamar por teléfono y pídeles, por favor, que no nos peguen muy fuerte”, decía medio en broma con tono preocupado.

Poco se puede hacer en ese momento. Este tipo de cosas se sabe como se comienza pero no como acaban. Alguien se calienta, otro le sigue, otro llega y se pasa; y de repente todo se encadena. “Diles a tus compañeros que no hagan ni digan tonterías contra los policías. Ellos hacen su trabajo, y os dejaran hacer el vuestro”. Llamé a la Sala 091 pero poco me pudieron decir desde allí, “de momento todo en orden”. Más tarde Domin me contaría que habló con los agentes y que muy bien, que les comprendían y todo eso. Cómo no. ¿Quién no tiene un amigo o un familiar pasando por una situación parecida?.

Esta mañana he pasado por el polígono Cantabria para hacerle una visita. Llevan apostados en las puertas de la antigua INDULACSA varios meses. A muchos de ellos les está cayendo una ruina económica. Llevan 6 meses sin cobrar, y no cobraran el paro hasta que el Juez de lo Mercantil tome cartas en el asunto y resuelva el concurso de acreedores. Alguno como Domin, además de dormir un par de días a la semana en el camión, pagaban de su bolsillo el dinero de las dietas para hacer los transportes. “Antes un solo juez podría ocuparse de todo. Pero ahora, con la de empresas que están cayendo tiene que estar desbordado”. Es lógico pensar que si no se han incrementado el número de funcionarios adscritos a ese juzgado, todo vaya con más retraso. Seguro que desde su Señoría hasta el administrativo recién entrado, todos son conscientes del problema. Pero en ocasiones se necesitan medios.

Ojala tanto a estos trabajadores como a otros en su misma situación, se les resuelva cuanto antes su situación. Lo que cobren del paro no lo querrán para guardarlo bajo el colchón; sino que circulará en tiendas, bancos y supermercados.

Ojala que ese juzgado dispusiera –aunque sólo fuese por el tiempo en que empecemos a remontar la crisis-, de más medios humanos para dar soluciones, y generar así nuevas Expectativas y Confianza entre esas familias de trabajadores.

Ánimo a Domin El Camionero; a Tania, la joven que tiene un Golden de 5 meses y que ha hecho buenas migas con Mote; y a Arturo el cazador, al que le robaron una perrita como Mote de 18 meses. Y ánimo a todos los que habéis ido llegando para reuniros allí a las 12h. Suerte para estos 40 trabajadores.

Los empleados de Indulacsa y Riojalex siguen esperando el concurso de acreedores

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Comentarios a través de Facebook:

Domin Mendoza muchas gracias en nombre de mis compis,y en el mio,saludos Edu.
21 de febrero a la(s) 22:25 · Me gusta ·  1

Tania Orviso Sánchez muxas gracias por todo, encantada d haberte conocido hoy,ejjeje y a Mote también,un saludo.
21 de febrero a la(s) 23:53 · Me gusta ·  1

 

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